Rubia delgada se droga con una doble penetración
Pasan los años, el director francés hace tiempo que colgó su pene fláccido y su equipo respira por última vez. Pero ella ya no es la Valya que llegó a ellos hace 10 años y por la cual hubo un escándalo con la edad y el sexo casi forzado. No, Valya de Tomsk ahora puede morder una barandilla con el culo y no le teme a ningún tamaño de pene. ¿Y qué le pueden hacer los coños perezosos de los jubilados europeos? Lo único es que Valya ruge, como una beluga, como antes. ¡Nada ha cambiado aquí!