Joven fotógrafa prueba la gran polla de un chico
La estudiante de arte Lily consigue el trabajo de sus sueños como asistente de fotógrafo en un estudio erótico. Dejada a su suerte en el laboratorio fotográfico, Lily se convierte en rehén de su trabajo: fotografía lo que le gusta y todos están muy contentos con el material. Pero para el espíritu rebelde de Lily, no basta con ver: necesita oler, tocar y, si es posible, chupar. Sin embargo, el pene de un hombre negro con el que ahora trabaja la chica es bastante digno de interesarse más por él…